Topografía y acceso
Pendientes, cota de calle, entrada de vehículos, recorridos peatonales y posibles diferencias de nivel entre vivienda y jardín.
En Boadilla del Monte, el proyecto de una vivienda Passivhaus debe empezar por entender el terreno y cómo la casa se apoya en él. ARSITEK coordina topografía, orientación, accesos, zonas exteriores y envolvente para que la arquitectura aproveche la parcela sin convertir desniveles, contenciones o grandes superficies acristaladas en problemas posteriores.
Una vivienda premium gana valor cuando los niveles, las vistas y los espacios exteriores parecen inevitables, no forzados. Esa calidad arquitectónica debe convivir con una envolvente sencilla de ejecutar y verificar.
ARSITEK busca reducir encuentros innecesariamente complejos, resolver continuidad de aislamiento y hermeticidad y coordinar desde el anteproyecto estructura, drenaje, terrazas, piscina e instalaciones. El objetivo es evitar que la obra tenga que corregir decisiones que el proyecto podía haber anticipado.
La viabilidad de una vivienda de alto nivel depende tanto de lo que ocurre bajo el suelo como de la imagen final. Por eso la fase previa ordena información técnica, programa y coste.
Pendientes, cota de calle, entrada de vehículos, recorridos peatonales y posibles diferencias de nivel entre vivienda y jardín.
Información geotécnica disponible, hipótesis de cimentación, sótanos y contenciones que puedan influir de forma relevante en el presupuesto.
Orientación de salón y dormitorios, sombras, porches, piscina y zonas de estancia para que exterior e interior funcionen como un conjunto.
Movimiento de tierras, estructura, envolvente, instalaciones, acabados y urbanización se contemplan en una secuencia coherente para reducir cambios tardíos.
El valor del servicio está en mantener una única lógica técnica desde la primera implantación hasta los ensayos y acabados finales.
Revisión inicial de condicionantes para saber qué casa tiene sentido antes de invertir en un diseño cerrado.
Distribución, volumen, vistas y relación con el jardín planteados a medida del programa familiar.
Detalles de aislamiento, huecos y encuentros pensados para poder ejecutarse y comprobarse en obra.
Sistemas renovables dimensionados después de reducir la demanda y considerando consumos reales de vivienda, piscina y movilidad.
Integración de porches, terrazas, agua y vegetación con la protección solar y la arquitectura.
Proyecto, dirección y construcción coordinados para que las decisiones energéticas no se pierdan durante la obra.
Las mayores desviaciones suelen nacer antes de empezar la obra: terreno, niveles, urbanización o programa mal definidos. Estas respuestas orientan la primera revisión.
Puede añadir encuentros de estructura, aislamiento, impermeabilización y hermeticidad que deben resolverse con precisión. No es incompatible, pero debe justificarse por uso y coste desde el principio.
La certificación Passivhaus evalúa la vivienda según sus criterios, pero para hablar de autosuficiencia real conviene incluir consumos auxiliares como piscina, recarga de vehículo y otros equipos en el balance energético global.
Muy pronto. Cotas, orientación, acceso, vistas, normativa y zonas exteriores determinan la implantación. Mover el volumen tarde puede obligar a rehacer estructura, energía y distribución.
Facilítanos ubicación, superficie del solar, programa deseado, necesidad de sótano o piscina, plazo y rango de inversión. La primera valoración debe detectar los condicionantes que pueden cambiar la estrategia del proyecto.
Encajan proyectos donde el propietario quiere resolver arquitectura, terreno, energía y espacios exteriores con una visión unitaria y dispone de una inversión coherente con una vivienda de alta gama.